miércoles, 3 de febrero de 2010

martes, 2 de febrero de 2010

Mercado de Amecameca en época de nuestros abuelos


Obras de Eduardo Galeano para el Curso Monográfico 2010A

El futbol a sol y sombra, Siglo XXI, México, 2008.

El libro de los abrazos, Siglo XXI, México, 1989.

Espejos: Una historia casi universal, Siglo XXI, México, 2008.
Las venas abiertas de América Latina, Siglo XXI, México, 2004.

Memoria del fuego III: El siglo del viento, Siglo XXI, México, 2006.
Patas arriba: La escuela del mundo al revés, Siglo XXI, México, 1998.

viernes, 29 de enero de 2010



Cuatro viandas para Palou (Epístola)

Cuatro viandas para Palou


Nepantla, México a 27 de enero de 2010.
Asunto: el que nos trae a cuento, un hombre,
la palabra y los implicados.

Pedro Ángel Palou
PRESENTE:

Entrañable Pedro Ángel, piedra de toque, emisario de altísima voz, sirvan mi diestra, mi lápiz y mi hoja para cantar las glorias del juglar que eres. Mi diestra porque es extremo proximal del pecho, el lápiz porque es dócil y el papel porque no protesta. Procedo.
Sucede que la palabra convoca, evoca, provoca, nos trae, nos atrae, nos contrae, a ti, a mí, a él, a Emiliano (o Miliano como le decimos por acá. Insistimos en el Mi porque es nuestro). En Efecto son cuatro las viandas que pongo en la mesa: a) Emiliano, b)Tú, c)Yo y d)La palabra; a ver cuál contestas.
De él, el hombre, ¡qué bien lo pintas en tu novela Zapata! ¿Has visto que su apellido dice cuanto es? Es una palabra grave, rotunda, sin suma ni resta de sílabas en caso de buscar poesía; con la a y la z en los extremos, el alfa y omega de nuestro idioma. Así es él y justa dimensión le otorgas en tu novela. Por el sur ensangrentado así lo sentimos después de todos los suplicios y los puntos finales, suspensivos. Por acá todas las vidas estriban en un punto, el que él grabó con balas de 30-30. Pudiste apreciarlo al transmutarte en hormiga, mientras perseguías papeles y voces para sustentar tu oficio de tlacuilo: los viejos gritan su nombre al calor del zacualpan, las mujeres le dejamos de par en par el corazón, le calentamos la cama; a los traidores los persigue su sombra. Así es Miliano, una criatura en alto contraste: o se le ama o se le odia, nada de medias tintas, porque “Zapata es un espejo hecho ya de símbolos”, como tú dices. Y así, casi exacto, lo has trazado en tu novela, ¡dios te guarde la mano! Y observa que digo “casi” porque no concibo a Emiliano en encuentro carnal con Ignacio de la Torre. No obstante esas escenas me reiteran la ficcionalización de la historia en tu novela. Ahora que, buscando razones, llego a una conclusión: obedece a una intención tuya de reiterar su masculinidad; creo, quiero creerlo. ¡Mira que por, el sur, trastocar a Miliano es sacrilegio! No te preocupes, a ti te perdonamos todo. Pero ¡es ficción! ¡¿Verdad que es ficción?!
Antes escribí tu nombre, ahora de ti digo: ¡Qué ojo más providente! ¡Ojo y voz de cuicapicque, de tlamatinime, sabio forjador de cantos! ¿Recuerdas, Pedro Ángel, la presentación de Zapata en Cuautla? Con todo y tu natural de ala, te diste a los mortales de a pie. Supongo la razón. Es en el sur donde signa la tierra, donde se orla de jades y turquesas, donde el cantor se aquilata como emisario del propio corazón, por eso callamos. Esa vez atendimos el poder cromático, la fuerza centrífuga-centrípeta del corrido de Marciano Silva, el rapsoda de Emiliano. Sí, tienes razón “es más sabio el corrido que el hombre”, tanto como el refrán porque es vox populli. Se impregnan en la vena con sabor conocido y humo de tlecuil. Tú mismo lo sabes. Tu obra lo testifica. ¡Si hasta estribillo tiene! Lo digo por la insistencia tuya de los primeros renglones: “¿Qué peso puede tener una palabra, dignidad, cuando la vida se derrumba y nada existe?”, dices.
¡Y qué de palimpsestos hallé! Nada más y nada menos que la palabra abismada de Vallejo. ¿Cómo resuelves tú eso de “y si después de la palabra no sobrevive la palabra”? A mi parecer, ¡qué más da! ¡Cumple su función!: Provoca, evoca, nos convoca, como dije antes. Por lo demás, los críticos harán el resto ¡y quede con dios! ¿o no? Ya en tu antífona dijiste todo: “No hay nada real salvo tu propia muerte…La historia ya ha sido contada”.
Doy paso al tercer plato, me dispongo en vianda. Es imposible soslayar que toda obra hace carambola de tres bandas. Zapata no podía ser la excepción. Con Zapata tocas mis llagas, hundes el dedo en mi costado, te explico. Aludes, por ejemplo a la lucha revolucionaria como un “teatro absurdo producido por el arrogante reclutamiento de la leva” donde luchaban entre hermanos. Así fue en el caso de mi bisabuelo. A Moisés, el orfebre de mi estirpe, se lo llevó Zapata; a su hermano, los federales. Sólo, solo, volvió Moisés con un remedo de pierna y el abominable gusto de empinar el codo. No obsta decir que murió de cirrosis, gritando a voz en pecho: ¡Viva mi general Zapata, cabrones! Gracias a Zapata por fin pude situar el año en que se fueron mis tatarabuelos; a ellos se los llevó el tifo en 1918, así lo señalas y te creo. Por eso, Pedro Ángel, no reclamamos su hacienda; para nosotros esa tierra está maldita, todo el que la habita se pudre en vida. Echo limón a la herida… Sí, hay momentos de nuestra historia en que desayunar huevos, frijoles y tortillas ha sido como comer “en un día de fiesta”. Esas palabras en voz de Miliano son extensivas todavía para muchos por el sur, “allí donde se siembra la muerte…”, lo sabes, tú lo has visto, ¡pero qué pocos comprenden el abismo del vacío en el estómago!
Ahora que, hablando de cosas más dulces, qué de azúcar requemada pones al describir la caña: “Dulce la caña y bella y llena de muerte y mil veces maldita la caña” y la pobreza y la injusticia y la delincuencia y la ignorancia y lo que se sume, digo.
Pero cambio de tema porque me sulfuro y las manos aprestan el fusil de mi bisabuelo (¡dios guarde la hora!). Mejor traigo al papel una estampa que también dice de mí, de las hembras del sur. ¡Acertaste! Es el cuadro en carmesí, en lava de volcán, que tejes con Miliano y Gregoria Zúñiga. ¡Cuántas imágenes de agua, viento, profundidad y noche! Así son las hembras del sur ¿lo sabes? Tú dices que “bien valen otra guerra”, son las únicas que “calman las danzas de los remolinos, que apaciguan las polvaredas”, cuánta razón hay en tus palabras, gracias por la flor.
Y hablando de palabras, a eso voy. Ella, justo ella, nos trae, nos atrae, nos contrae, provoca, evoca, convoca, como dije. En este caso a Miliano, a ti y a mí. Los tres coincidimos en levantar la voz (oral y/o escrita) convencidos de poseer el “derecho de pensar y hablar alto”. Sin temor a equivocarme sostengo que los tres nos aproximamos a los libros, a la palabra escrita “para saber el por qué de su [nuestra] rabia, de su [nuestro] enojo”. Los tres tocamos vitelas para descubrir que sólo en la palabra escrita “muchos de sus [nuestros] pensamientos tuvieron palabras para decirse”.
A él, a Miliano, “las palabras le devolvían la fuerza, le hacían creer que no estaba derrotado”, dices. Y yo no puedo sino celebrar el acierto de la frase: ¿qué si no la persistencia nos da la palabra? A mí, por ejemplo, me ha permitido soltar lastre, otras veces se ha vuelto mi ancla; la palabra me ha enseñado que la vida es como las sandías que pintas en Zapata: “oscuras sonrisas se esconden en esas frutas de dura cáscara verde… jugosas detrás de la cáscara de piedra que las cubre. La cáscara no es la cosa…” ¡Sabias son las sandías, ¿sabías?! Es cierto: “La cáscara no es la cosa”.
Y hasta aquí, “baste ya de rigores, mi bien, baste”, Sor Juana dixit. He dicho cuanto debí (y no pude) aquella vez de tu presentación en Cuautla. Dos grandes limitantes tuve: tus ojos. Agradezco el autógrafo, los corridos, que escribas sobre mi tierra, de nuestro rostro y corazón. Ya por último debes saber que hice caso a tu antífona: “Toma tus cosas y vete. Arroja el libro. Ve, date una vuelta. Haz algo de provecho.” ¡Te hice caso: soy escritora, soy maestra!
P.D. Esta mujer que te escribe también teme “sabe que ése es ahora su destino…” sabe que “Es tiempo de descifrar, de leer, de apoderarse de las cosas por los papeles que las nombran”; después te contaré todo, por el momento adelanto que también tengo “una marca de nacimiento debajo del corazón”.
Desde el ojo del volcán
Xadira Ramírez

jueves, 28 de enero de 2010

Edublog







WeBlogs

El weblog es una herramienta con potencial educativo. Puede adaptarse a cualquier nivel y a cualquier materia. Su maleabilidad permite conjuntar la pedagogía constructivista y las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.
El edublog permite la interacción social de carácter informal (extractase) entre profesor y alumnos. Atiende las necesidades de nuevos canales de aprehensión del conocimiento que las instituciones deben procurar en virtud de las aptitudes y competencias inherentes al perfil de los educandos del siglo XXI.
Así, el edublog tiene como principal objetivo favorecer el proceso enseñanza-aprendizaje mediante el uso libre y responsable del Internet.
De este modo la enseñanza debe enfocar dos acciones fundamentales: instrucción en el uso de los recursos tecnológicos y las habilidades para acceder-seleccionar-ingresar información en la web.
En este tenor, el diseño del blog será también un proceso de autoaprendizaje en el que el profesor debe considerar (o detonar, en su defecto) si la iniciativa procede de los alumnos, que los temas les sean atractivos, debe considerar las competencias fundamentales que los alumnos deben desarrollar y ejercitar durante el diseño del blog; asimismo la tarea previa al diseño del blog será clarificar cuál será la función específica del mismo. Entiéndase, ¿será una herramienta que prepare al educando para acceder a contenidos relacionados con la materia, o será una fuente de complementación de los temas, o bien será un recurso para complementar la instrucción en aula, o servirá para la reflexión respecto a los asuntos tratados y por ende para la generación de nuevos conocimientos?
El uso y diseño de blogs durante el proceso educativo tiene como ventajas: el vínculo del educando con esferas de la praxis en materia de su formación, la retro alimentación constante, el desarrollo del pensamiento crítico, el registro de las evidencias de manera continua. Resumiendo, el uso de blogs nos mantiene (a alumnos y profesores) vigentes en el mundo de las nuevas tecnologías y en comunicación constante, nos asegura un lugar en el siglo XXI.